La luna llena de agosto...

La luna llena de agosto se puso tacones de cuero negro, de punta fina. Salió al torcer la noche, volvió al regresar la luz. La luna llena de agosto sigue durmiendo sola. Doblada, partida, como si le faltara una mitad desde hace unos días.





Por suerte sabe dónde encontrarla, por eso sonríe incluso cuando llora. 








"Desde Jesucristo nadie abrió los brazos como Chavela"

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